Estos tres temas están interrelacionados en el progreso del país y la conservación de los ecosistemas. Son mis lemas sobre los que he caminado por años y en este artículo mencionaré los rasgos más importantes.
La riqueza de un país está en sus recursos naturales, su gente y su historia. México tiene una extensión territorial continental cercana a dos millones de kilómetros cuadrados. De acuerdo con los datos oficiales la superficie forestal cubre alrededor del 72 % de la total, cubierta de bosques, selvas, matorrales, humedales y otros tipos de vegetación forestal.
Estos recursos forestales se encuentran distribuidos desde las costas hasta las Sierras Madres Occidental, Oriental, del Sur, así como el Eje Neovolcánico y elevaciones intermedias. En estas formaciones geográficas predominan los bosques de clima templado frio, principalmente de coníferas y otras especies de latifoliadas.
En los estados del Golfo de México, Península de Yucatán y en las entidades del sur, fuera de las sierras, se encuentran principalmente las selvas perennifolias y subperennifolias. Por el lado del Pacífico se encuentran principalmente las selvas bajas y medianas caducifolias y subcaducifolias. En las costas se encuentran principalmente las zonas de manglares, destacando las del sur de Sinaloa y Nayarit, que forman las marismas nacionales, como un mero ejemplo.
La importancia de los ecosistemas forestales radica en su contribución a la economía, al mejoramiento ambiental y a la generación de empleos en toda la cadena productiva. La vegetación forestal, después de los océanos, es la que genera mayores volúmenes de oxígeno (O2) y fija cantidades determinantes de bióxido de carbono (CO2). Esta condición natural debido al maravilloso fenómeno de la fotosíntesis que permite convertir el carbono en oxígeno y fijarlo los tejidos como madera, raíces, ramas y hojas.
Por otra parte, el desarrollo de México se ha basado en la explotación histórica de los recursos naturales y la gente. Las culturas originarias tenían sus propios ritos y tradiciones tomando en cuenta sus relaciones con la naturaleza y el universo. Con la invasión europea a partir del siglo XV comenzó a cambiar los patrones de desarrollo de una relación hombre – naturaleza, por la depredación de los recursos naturales en nombre del progreso, lo que ha prevalecido por siglos hasta el presente.
Ingeniero Agrónomo Especialista en Bosques por la Escuela Nacional de Agricultura
El crecimiento urbano en el virreinato se realizó a costa de la explotación de minas y canteras, así como los bosques para la construcción de casas y edificios con el uso de vigas, portones y muebles, pilotes para la explotación minera, leña para cocinar y calentar los hogares, así como durmientes para el ferrocarril, entre otros muchos usos de la madera.
La silvicultura es la única ciencia que tiene desde sus orígenes los principios de la sustentabilidad: económico, social y ambiental. Es decir que los recursos forestales pueden ser manejados, aprovechados, conservados y restaurados de manera permanente. Sin embargo, hemos visto como se han destruido los recursos forestales al cambiar su uso por agricultura y ganadería sin garantía de su permanencia; el crecimiento urbano anárquico sobre tierras adecuadas para el uso agropecuario, lo que va transitando hacia las áreas forestales vecinas,
Las grandes urbes del país han crecido de manera anárquica lo que ha provocado el agotamiento de los acuíferos, pavimentando zonas de captación de lluvias, contaminando ríos, desaparición de vasos lacustres, generación de basura y desechos tóxicos, mala ubicación de industrias contaminantes, así como problemas de vialidad, inseguridad y pérdida de la calidad de vida de sus habitantes.
El desarrollo que tiene que hacerse en el país no puede seguir siendo a costa de la devastación de los ecosistemas forestales, de terrenos agropecuarios que todavía existen, así como de un crecimiento urbano industrial anárquico y centralizado en las mismas urbes. Es importante revalorar nuestra riqueza forestal, así como cambiar la visión urbana y tener con planes de ordenamiento ecológico territorial a nivel nacional, estatal y municipal, en donde se tome como eje la conservación de los recursos naturales y la parte urbana e industrial esté sujeta a la reglamentación que se derive de esos planes. Lo mismo debe aplicar a que los planes de desarrollo urbano deben estar bajo los lineamientos de los planes de ordenamiento ecológico territorial.
Juan José Agustín Reyes Rodríguez
Ingeniero Agrónomo Especialista en Bosques por la Escuela Nacional de Agricultura, Chapingo, Texcoco, México
Maestro en Ciencias y Candidato a Doctor en Recursos Naturales por la Universidad de Michigan, Ann Arbor, Michigan
Consultor en recursos naturales, ambiente y desarrollo; Articulista en la revista Voces del Periodistas.
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